Cómo funcionan las tarjetas de crédito
Una tarjeta de crédito permite realizar una compra hoy y pagarla posteriormente.
Esto crea una separación entre:
- el propósito del gasto;
- la deuda creada en la tarjeta;
- el dinero que necesitas conservar para pagar esa deuda.
Flō mantiene conectadas esas tres dimensiones.
Un ejemplo
Supongamos que tienes:
Supermercado
Disponible: $150.000
Realizas una compra de $40.000 utilizando una tarjeta de crédito.
Después de registrar la compra:
- Supermercado ha utilizado $40.000;
- la deuda de la tarjeta aumenta en $40.000;
- el dinero que financiaba esa compra queda reservado para pagar la tarjeta.
La compra sigue perteneciendo a Supermercado
Aunque utilizaste una tarjeta, el propósito económico de la compra continúa siendo Supermercado.
No debes categorizar la compra como “Pago tarjeta” simplemente porque utilizaste crédito.
La categoría debe representar aquello que compraste.
El dinero cambia de propósito
Antes de la compra, los $40.000 estaban disponibles para comprar supermercado.
Después de utilizar la tarjeta, esos mismos $40.000 ya no están disponibles para realizar otra compra de supermercado.
Ahora tienen un nuevo propósito:
pagar la deuda que la compra acaba de generar.
No es dinero adicional
El cupo de la tarjeta no forma parte de Ready to Assign.
Utilizar crédito puede aumentar tu capacidad de compra frente al comercio, pero no crea dinero propio dentro del presupuesto.
Qué pasa si el gasto no estaba completamente financiado
Si la categoría no tenía suficiente Disponible, sólo la parte respaldada por dinero reservado puede convertirse en fondos disponibles para pagar la deuda.
La parte no financiada representa sobregasto y necesita una decisión posterior.